Mahoma y el Islam

Érase una vez, en la ciudad de La Meca de la lejana Arabia, un niño al que le pusieron como nombre Mahoma, un niño que estaba destinado a cambiar el mundo. Mahoma se quedó huérfano a los 6 años y su tío Abu Talib, un comerciante nómada, se hizo cargo de él y lo llevo consigo de ciudad en ciudad. Su familia pertenecía a una de las tribus más poderosas de Arabia, la Quraysí, que significa tiburón en árabe.

Antes de Mahoma los árabes estaban divididos en tribus, unas más influyentes que otras, unas más ricas que otras.

Mahoma fue creciendo y conociendo mundo, y con 25 años se casó con una viuda rica, Jadiya. Vivían en La Meca, una ciudad que era un gran centro comercial donde existía y existe la kaaba, un templo en forma de cubo repleto de figuras y representaciones de muchos dioses a los que los árabes veneraban y en el que también había, y hay, un meteorito* o Piedra negra que lleva allí mucho tiempo, desde antes de que Mahoma naciera.

Cuando Mahoma tenía 40 años empezó a tener revelaciones, en las que Dios le anunciaba que tan solo él existía, y que él debía predicar por todo el mundo la verdad absoluta, algo que enseguida empezó a hacer. Pero las cosas al principio no fueron fáciles y no todo el mundo estaba de acuerdo con Mahoma. Por ello, él y sus seguidores empezaron a luchar (la yihad) contra aquellas tribus que no aceptaban sus ideas.

Así que Mahoma fundó una nueva religión, el Islam, que significa sumisión a Dios (el mismo Dios que el de los cristianos), y las tribus pierden peso en favor de la comunidad musulmana, o umma, ya que el Islam considera iguales a todas las personas

Cuando Mahoma murió (632), sus seguidores decidieron continuar con su obra y por ello empezaron a conquistar nuevos territorios hasta llegar a la Península ibérica (711), que por aquellos entonces estaba ocupada por los visigodos. Los árabes y otros pueblos, como los bereberes, entraron por el sur de España y en pocos años fueron capaces de conquistar casi toda la Península Ibérica. Y se quedaron hasta el año 1492, cuando los Reyes Católicos los expulsaron.

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Cuadro de la rendición de Granada, realizado por Francisco Pradilla y Ortiz en 1882

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Al Andalus

Al-Andalus es el nombre que recibe la España de los musulmanes y nació como un emirato dependiente de la capital del Imperio árabe, Damasco. En el año 756, solo 45 años después de la invasión, Abd Al-Rahman (único superviviente del clan de los omeyas) declara su independencia. Fue también el primero en mandar construir la mezquita de Córdoba, una obra arquitectónica y artística que ha sido declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Durante la ocupación musulmana, los habitantes cristianos fueron respetados, y se les permitió practicar su religión (mozárabes), aunque para ello debían pagar un impuesto extra que los musulmanes no pagaban. En el año 929, Abd al-Rahman III, decidió convertirse en califa, cuyo cargo lo ostentan los sucesores del profeta Mahoma, por lo que quien lo es, es también el jefe religioso, como el Papa en la Iglesia Cristiana Católica.

Al-Andalus fue perdiendo territorio poco a poco por el empuje de los reinos cristianos que se formaron en el norte de la península y que se unían para expulsar al infiel. A lo largo de los casi 800 años que éstos vivieron en España se sucedieron numerosos acontecimientos, como las conquistas de Almanzor, la división de Al Andalus en pequeños reinos de taifas o la llegada de almorávides y de los almohades. ¡Pero para contar todo ello necesitaríamos un libro!

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Exterior e interior de la mezquita de Córdoba

¿Y qué les debemos a los árabes?

Los habitantes que vivimos en España en el 2016 les debemos muchas cosas a todos los pueblos que pasaron y vivieron en nuestras tierras desde hace ya miles de años: íberos, celtas, fenicios, griegos, cartaginenses, romanos, visigodos, árabes, etc.

En el caso de los árabes, son numerosas las aportaciones que éstos introdujeron y que abarcan muchos campos:

  • Astronomía: el andalusí de Toledo Azarquiel fue capaz de perfeccionar los astrolabios, un instrumento de navegación usado por los magníficos navegantes árabes para orientarse gracias a la posición de las estrellas.
  • Aeronáutica: Ibn Firnás fue un científico andalusí, que entre otras muchas cosas fue el padre de la aeronáutica, ya que fue el primer hombre en intentar volar y se lanzó desde una torre de la mequita de Córdoba con una especie de paracaídas.
  • Medicina: el médico cordobés Abulcasis es considerado el padre de la cirugía moderna ya que además de realizar operaciones en ojos, boca, implantes de dientes, amputaciones, etc. inventó nuevos instrumentos médicos y escribió todos sus conocimientos en varias obras.
  • Farmacia: científicos como Avempace o Abul Sufián recopilaron los efectos positivos de las plantas para la curación de las enfermedades.
  • Matemáticas: nuestro sistema de numeración, que introdujo el cero, es de origen árabe. Los conocimientos matemáticos (trigonometría, álgebra, etc.) los aplicaron a la astronomía, al comercio, y a los inventos que realizaron.
  • Higiene: las fuentes y el uso del agua como elemento indispensable para la higiene, además del uso del primer cepillo de dientes a partir de las ramas del árbol del arac.
  • Agricultura: el molino de agua y las obras de canalización para el riego, además de numerosos productos cultivables, como la berenjena, la caña de azúcar, las espinacas, el arroz, el café, los cítricos, la palmera datilera, etc.
  • Arquitectura: el arco ojival, el arco de herradura, los palacios, las mezquitas, los baños, y otros tantos.

Los árabes fueron sin duda grandes científicos, pero les deben mucho a los estudios que griegos y romanos dejaron, y que ellos fueron capaces de aprovechar en una edad media europea considerada como época oscura, en la que la caída del Imperio romano creó un gran vacío institucional y cultural.

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Abulcasis y un ayudante realizando una intervención en el que extraen un tumor debajo de la lengua, según un manuscrito otomano que copió las enseñanzas del propio Abulcasis

Los pilares del Islam

Los seguidores del Islam se llaman musulmanes, que significa aquellos que se someten a Dios. Para un musulmán, Dios se encuentra muy presenta en todos los aspectos de su vida. Un buen musulmán debe:

  • Considerar a Dios como el único.
  • Rezar cinco veces al día.
  • Ayunar durante el mes de ramadán, en el que no se puede comer durante las horas de sol.
  • Ayudar a los más pobres y entregarles una limosna.
  • Peregrinar al menos una vez en su vida a la Meca.

Los musulmanes tienen un libro sagrado, el Corán (como la Biblia cristiana), en el que están recogidas y escritas las palabras del profeta Mahoma.

En la actualidad, la comunidad musulmana alcanza los 1500 de los casi 7000 millones de personas que existen en nuestro planeta. La gran mayoría viven en África y Asia.

 

Silhouette of a muslim woman praying on the desert

*La composición de la piedra negra es desconocida, podría ser basalto, ágata o vidrio natural de origen terrestre, y no extraterrestre.

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